Browsing Pastor's Corner

May 7th, 2017 - From the Pastor

Dear Brothers and Sisters in Christ, 

As we begin this month of May, dedicated to the Blessed Mother, I pray that our Lady Queen of Peace will continue to bless each one of you and bring you closer to her Son Jesus every day of your lives. 

Mary is blessed among women and blessed is the fruit of her womb, Jesus. The Holy Scriptures remind us that every generation will call her blessed and rightly so because God chose her for a most sublime mission and she responded faithfully. In the first chapter of Luke we find the prayer of the Magnificat in which Mary shows us how to glorify God in our lives and serve him humbly. Let’s pray it with her and do the same: 

“My soul proclaims the greatness of the Lord, my spirit rejoices in God my Savior 
for He has looked with favor on His lowly servant. 
From this day all generations will call me blessed: 
the Almighty has done great things for me, and holy is His name. 
He has mercy on those who fear him in every generation. 
He has shown the strength of His arm, He has scattered the proud in their conceit. 
He has cast down the mighty from their thrones and has lifted up the lowly. 
He has filled the hungry with good things and the rich He has sent away empty. 
He has come to the help of His servant Israel for he has remembered His promise of mercy, the promise He made to our fathers, to Abraham and his children forever.” 

Sincerely in Christ, Fr. Thomas Bennett


Estimados Hermanos y Hermanas en Cristo, 

Al comenzar este mes de Mayo, dedicado a nuestra Santa Madre, espero que Nuestra Señora, Reina de la Paz, continuará bendiciendo cada uno de ustedes y les acercará cada vez más a su Hijo Jesús. 

María es bendecida entre las mujeres y bendecido es el fruto de su vientre, Jesús. Las Sagradas Es-crituras nos recuerden que todas las generaciones la llamarán bendecida por las obra maravillosa que Dios ha hecho en ella y su respuesta fiel. En el primer capítulo de San Lucas encontramos la oración del Magnificat en la que María nos enseña a glorificar a Dios con humildad. Recemos con ella y haga-mos lo mismo: 

“Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán bendecida. 
El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí. ¡Santo es Su Nombre! 
Muestra su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia. 
Dio un golpe con todo su poder, deshizo a los soberbios y sus planes. 
Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. 
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacias. 
Socorró a Israel, su siervo, se acordó de su misericordia, como lo había prometido a nuestro padres, a Abraham y a sus descendientes para siempre.” 

Sinceramente en Cristo, Padre Thomas Bennett